06/11/2026 - Hasta siempre, Flavio :

El recuerdo eterno al hombre que hizo del periodismo y del humor un arte en Esperanza

A los 72 años falleció Flavio Antonio Valentin Fargnoli, un creador incansable que marcó la historia de la prensa escrita local. Fundador de Edición Uno, Páginas y El Pollo Deshuesado, dejó una huella imborrable por su audacia periodística, su generosidad para abrir puertas a nuevos talentos y su inigualable sentido del humor para retratar la realidad.

La noticia nos sacude y nos llena de una profunda tristeza, aunque sabemos que él preferiría que lo despidamos con una sonrisa, de esas que tan fácil lograba dibujar en el rostro de los demás. Este 6 de noviembre de 2026, a los 72 años, falleció Flavio Antonio Valentin Fargnoli, un verdadero prócer del periodismo y del humor gráfico de nuestra ciudad.

Quienes tuvimos la fortuna de caminar a su lado en esta hermosa y vertiginosa profesión sabemos que Flavio no era uno más. Tenía un ojo clínico para detectar el talento y una generosidad poco vista. Corría el año 1983, meses antes de las elecciones históricas que marcarían el regreso de la democracia, cuando me contrató para trabajar en el Periódico La Unión. Yo venía del mundo de la radio, pero él vio algo en mí; creyó en mi manejo rápido de la información y me abrió las puertas de la prensa escrita.

El tiempo y las circunstancias de la vida nos dejaron fuera de ese proyecto inicial, pero a los hombres con la audacia, la creatividad y la voluntad inquebrantable de Flavio los obstáculos solo los impulsan a fundar cosas nuevas. Así nació, el 7 de junio de 1996 —nada menos que el Día del Periodista—, el Periódico Edición Uno. Era una propuesta netamente periodística, rigurosa, con informes sumamente detallados y un equipo de colaboradores que abordaba cada tema central desde distintas miradas. Flavio era un director sumamente abierto: dio participación a todos. Es imposible nombrar a cada persona que pasó por sus páginas porque la lista sería interminable y la omisión sería injusta, pero su premisa siempre fue que cualquiera que tuviera algo valioso que aportar encontraba un espacio en sus publicaciones. Con el tiempo, el periódico se vendió y continuó bajo otra dirección, pero su sello ya había quedado marcado a fuego.

Al llegar la década del 2000, su impronta humorística y satírica estalló con toda su fuerza en Páginas. Aquellas tapas que combinaban fotografía y dibujo ya predisponían al lector a pasar un rato alegre, divertido y distendido antes de leer la primera línea. Por supuesto, no faltaron las polémicas: bien sabemos que a los políticos no les gusta el humor cuando los toma como blanco, pero Flavio defendía la risa como la forma más honesta de mirar la realidad.

La vida lo puso a prueba de una manera insólita. Un hueso de pollo que tragó accidentalmente le causó una herida interna gravísima, liberando toxinas que lo llevaron al límite absoluto entre la vida y la muerte. El prognosis médico era lapidario: "Uno de cada cien se salva". En ese momento, con la certeza que te da el cariño, le dije a mi gran amigo Cristian Zárate: "Ese uno es Flavio". Juntos armamos viaje y fuimos al Hospital José María Cullen de Santa Fe para verlo. Al vernos entrar a la sala, con esa mezcla de sorpresa y picardía que lo caracterizaba, nos preguntó: ¿Por qué vienen a visitarme? Nadie ha venido.... La respuesta fue simple y directa al corazón: Sos nuestro amigo, te vas a recuperar y vas a volver a Esperanza.

Y así fue. No solo volvió, sino que regresó redoblando la apuesta con un humor a prueba de balas. De aquella experiencia límite nació El Pollo Deshuesado, una revista dedicada de forma exclusiva al humor y al entretenimiento, dejando atrás las notas polémicas para concentrarse puramente en hacer feliz a la gente. La complicidad con sus lectores era total; le pedían chistes, historias graciosas y la mítica sección de "Gallegadas", que era la más esperada de cada edición.

Hoy, en plena era digital, dimensionamos la epopeya de lo que Flavio lograba. En aquellos tiempos donde el papel circulaba de mano en mano y las rotativas marcaban el ritmo de la ciudad, él hizo reír a carcajadas a toda una comunidad, logrando que cada esperancino buscara con ansias su sección favorita.
Por todo eso, el recuerdo de Flavio Fargnoli será eterno. Gracias, querido amigo, por haberme tenido siempre en cuenta para tus proyectos, por tu confianza ciega y por enseñarnos que la vida, incluso en sus momentos más difíciles, se transita mejor con un chiste a mano.

Cuesta un montón contener las lágrimas hoy, pero elijo recordarte con una sonrisa, tal y como vos hubieras querido.
Hasta siempre, Flavio.

Por : Fernando Moerch